Imprescindibles en Alicante · Vol. II – Un viaje al pasado por los lugares históricos de Alicante
Rincones históricos para descubrir la ciudad con otros ojos

Alicante no solo se vive hacia fuera, mirando al mar. También se descubre hacia atrás, caminando despacio por su historia. En este segundo recorrido por los imprescindibles de la ciudad, te invitamos a perderte por sus rincones más antiguos, donde cada calle guarda memoria, cada piedra cuenta algo y las leyendas siguen formando parte del paisaje cotidiano.
Descubrir los lugares históricos de Alicante es una forma distinta de conocer la ciudad: caminando despacio, mirando con atención y dejando que el pasado se revele poco a poco. Un plan ideal para quienes disfrutan viajando sin prisas, con curiosidad y con esa sensación tan especial de estar pisando siglos de historia.
El Barrio de Santa Cruz: el origen de todo
A los pies del Castillo de Santa Bárbara, el barrio de Santa Cruz es uno de esos lugares donde Alicante se muestra más auténtica. Casas bajas, fachadas blancas, macetas de colores y calles estrechas que obligan a bajar el ritmo.




Aquí nació la ciudad medieval, y aún se percibe en su trazado irregular, heredado de la época árabe, cuando las calles se diseñaban para protegerse del sol y del viento. De hecho, muchas de sus escaleras actuales siguen exactamente el mismo recorrido que hace siglos.
Subir sin rumbo, dejarse llevar por las cuestas y miradores improvisados, es parte del encanto. Desde lo alto, las vistas al puerto y al centro histórico recuerdan por qué este enclave fue estratégico durante tanto tiempo.
Tip Manlia: visítalo a primera hora de la mañana o al atardecer. La luz transforma el barrio y la experiencia es mucho más íntima.
San Nicolás: el corazón histórico que ordena la ciudad
A pocos minutos del Barrio de Santa Cruz, la Concatedral de San Nicolás marca otro momento clave en la historia de Alicante. Su aspecto sobrio por fuera contrasta con un interior sereno y luminoso, donde el tiempo parece transcurrir de otra manera.
Construida sobre los restos de una antigua mezquita, San Nicolás simboliza el paso de la ciudad medieval a una Alicante más estructurada, donde la vida religiosa, social y comercial empezaba a organizarse alrededor de plazas y ejes claros.

A su alrededor se despliega el verdadero corazón del casco antiguo: calles estrechas que se abren de repente en pequeñas plazas, comercios históricos, edificios que han sabido adaptarse al presente sin perder carácter. Es una zona ideal para pasear sin rumbo fijo, entrar en una librería, sentarse en una terraza o simplemente observar cómo la ciudad sigue latiendo alrededor de su historia.
Murallas invisibles y vestigios del Alicante defensivo
Aunque muchas ya no se ven a simple vista, las antiguas murallas siguen presentes en la estructura de la ciudad. Alicante fue durante siglos una plaza fortificada clave en el Mediterráneo, y su crecimiento actual se apoyó literalmente sobre esas defensas.
En algunos puntos del centro histórico aún se conservan tramos integrados en edificios, desniveles que delatan antiguos muros o restos arqueológicos visibles tras cristales. Caminar por el entorno del Parque de la Ereta o hacia el castillo permite entender cómo la ciudad se organizaba mirando al mar… y protegiéndose de él al mismo tiempo.


Caminar por esta zona es entender la ciudad desde una perspectiva más estratégica, casi como si el tiempo se plegara sobre sí mismo. Es uno de esos paseos donde el pasado no se muestra de forma evidente, pero se intuye en cada giro.
Leyendas que aún se cuentan en voz baja

Alicante también se explica a través de sus historias no escritas. La más conocida es la de la Cara del Moro, la silueta que se dibuja en la roca del Castillo de Santa Bárbara. Según la leyenda, representa el perfil de un noble musulmán marcado por una historia de amor imposible, y durante generaciones ha servido como punto de referencia para quienes observan el castillo al atardecer.
Más allá de esta historia, el casco antiguo está lleno de relatos vinculados a antiguos conventos, túneles, refugios y casas señoriales. No siempre aparecen señalizados, pero forman parte del imaginario local y siguen transmitiéndose de boca en boca.
Escuchar estas historias —o simplemente caminar sabiendo que existen— cambia por completo la forma de mirar la ciudad.
El Mercado Central: historia viva
Aunque hoy es un espacio vivo y cotidiano, el Mercado Central también forma parte del patrimonio histórico de la ciudad. Su edificio modernista, inaugurado a principios del siglo XX, fue testigo de momentos clave y sigue siendo un punto de encuentro imprescindible.
Más allá de hacer la compra, merece la pena detenerse en su arquitectura, en los detalles de hierro y cerámica, y en la manera en que el pasado convive con la vida diaria de Alicante.

Tips Manlia
- Empieza temprano o termina tarde. El casco antiguo cambia mucho según la hora. A primera hora de la mañana y al caer el sol, las calles están más tranquilas y la luz es ideal para pasear sin prisas.
- Camina sin ruta cerrada. En barrios como Santa Cruz o el entorno del castillo, perderse forma parte del plan. Deja que las calles te lleven y reserva tiempo para parar.
- Calzado cómodo y mirada curiosa. Hay cuestas, escaleras y suelos irregulares. Ir cómodo permite disfrutar mejor de los detalles: fachadas, puertas antiguas, miradores inesperados.
- Combina historia y vida local. Alterna los paseos históricos con un café en una plaza pequeña o una visita al Mercado Central. El pasado se entiende mejor cuando convive con el presente.
Alicante, una ciudad que se revela caminando
Este viaje al pasado no requiere mapas complejos ni horarios estrictos. Solo ganas de caminar, mirar con atención y dejarse sorprender. Alicante guarda su historia a la vista, pero se entrega poco a poco, a quienes saben observar.
En el próximo volumen seguiremos explorando Alicante desde otra perspectiva, mirando bajo la superficie. Vol. III – Bajo tus pies: la Alicante más antigua será un recorrido por las huellas invisibles que siguen sosteniendo la ciudad de hoy.

Dormir en el centro para vivir la historia con libertad
Explorar el Alicante más antiguo es una experiencia que se disfruta aún más cuando el alojamiento acompaña el ritmo del viaje. Alojarse en el centro permite salir caminando, improvisar planes y volver cuando el cuerpo lo pide.

En Monumental by Manlia y Penthouse by Manlia, la ciudad histórica queda a pocos pasos. Espacios pensados para descansar con comodidad después de un día de paseos, donde el diseño contemporáneo convive con el carácter urbano del entorno. Una forma natural de integrarse en la vida local, sin renunciar a la tranquilidad y a la sensación de estar bien cuidado.
Si te apetece vivir Alicante con calma, diseño y libertad, puedes reservar directamente en nuestra web y empezar a planear tu propio viaje al pasado… sin renunciar al confort del presente.