Imprescindibles en Alicante Vol. III – Bajo tus pies: la Alicante más antigua
Alicante más antigua: vestigios arqueológicos bajo la ciudad

Alicante se vive mirando al mar… pero también caminando sobre siglos de historia. Bajo calles por las que hoy paseamos sin pensar demasiado, se esconden restos íberos, romanos, medievales y contemporáneos que explican por qué esta ciudad siempre ha sido un lugar estratégico, habitado y disputado.
En este tercer volumen de Imprescindibles en Alicante te proponemos un recorrido cronológico —y muy caminable— por la Alicante más antigua, esa que no siempre se ve, pero que está ahí, justo bajo tus pies.
Restos romanos en Alicante: Lucentum
Tossal de Manises (La Albufereta)
Antes de que existiera la Alicante que conocemos, estuvo Lucentum, la ciudad romana fundada sobre un asentamiento íbero previo. Situada donde hoy está el Tossal de Manises, fue un enclave clave por su control del territorio y del comercio marítimo.


Restos romanos de Lucentum en el Tossal de Manises, AlicanteLo curioso no es solo que aún se conserven calles, termas, foro y casas, sino que su trazado urbano sigue los mismos principios que muchas ciudades actuales: manzanas ordenadas, espacios públicos y una red de alcantarillado sorprendentemente avanzada para su época.
Caminar por Lucentum es entender que Alicante no nació improvisada: fue pensada.
El Benacantil: la montaña habitada
Castillo de Santa Bárbara y entorno
El monte Benacantil no es solo una postal. Desde época íbera hasta la Edad Media, fue un lugar de ocupación continua. Bajo el castillo y en sus laderas se han documentado restos de viviendas, murallas y estructuras defensivas de distintas épocas.
Un detalle poco conocido: el castillo no es una única construcción, sino una superposición de capas históricas. Cada civilización adaptó lo que ya existía, reutilizando muros y espacios. Es, literalmente, un resumen de la historia de la ciudad en vertical.

Castillo de Santa Bárbara sobre el monte BenacantilLa ciudad islámica de Al-Laqant
El Barrio de Santa Cruz y El Barrio
Cuando Alicante fue Al-Laqant, entre los siglos VIII y XIII, la ciudad se organizó como una medina protegida por murallas, asentada entre el monte Benacantil y el mar. Ese núcleo histórico es lo que hoy conocemos como El Barrio, el verdadero corazón urbano de la ciudad medieval. Aquí se concentraban la vida política, religiosa y comercial, y su trazado irregular respondía tanto a la defensa como al clima: calles estrechas, recorridos sinuosos y espacios pensados para la sombra y la vida cotidiana.


Con el tiempo, la ciudad comenzó a crecer hacia la ladera del Benacantil. Así nació el Barrio de Santa Cruz, una expansión residencial más humilde y popular, construida ya en época cristiana. A diferencia de El Barrio, Santa Cruz no fue un centro de poder, sino un barrio vivido: casas pequeñas, calles empinadas, escaleras que sustituyen a las aceras y una adaptación directa y sin artificios a la montaña.
Hoy ambos se recorren casi como un solo espacio, pero su origen es distinto. El Barrio fue la ciudad; Santa Cruz fue uno de los lugares donde esa ciudad se desbordó y se hizo cotidiana. Lo que comparten es una forma de entender el urbanismo que ha sobrevivido siglos: crecimiento orgánico, respeto al terreno y una escala humana que todavía se siente al caminar sin prisa.

Calles del Barrio de Santa Cruz en el casco antiguo de Alicante
Calles del Barrio de Santa Cruz en el casco antiguo de AlicanteAquí la arqueología no está en vitrinas. Está en el ancho de las calles, en los desniveles inesperados, en la orientación de las fachadas y en la manera en que la ciudad se protege del sol. Un diseño medieval que, lejos de quedar obsoleto, sigue funcionando sorprendentemente bien en el Alicante actual.
El Ayuntamiento y la ciudad barroca
Plaza del Ayuntamiento y Casa de la Asegurada
Bajo el actual Ayuntamiento de Alicante no solo se esconden restos constructivos, sino una auténtica síntesis de la evolución urbana de la ciudad. En este punto se han documentado tramos de la antigua muralla medieval, así como estructuras anteriores al edificio barroco actual, lo que confirma que este espacio fue estratégico durante siglos. No es casualidad: aquí se concentraba el poder administrativo y defensivo de la ciudad cuando el puerto era el verdadero motor económico de Alicante.

A escasos metros se encuentra la Casa de la Asegurada, uno de los edificios civiles más antiguos conservados en la ciudad. Su construcción reutilizó elementos defensivos previos, algo muy habitual en una época en la que derribar y volver a levantar era menos práctico que adaptar lo existente. Esta superposición de funciones —defensa, administración, vida urbana— explica por qué esta zona ha sido ocupada de forma casi ininterrumpida desde la Edad Media.
Y aquí aparece uno de los detalles más curiosos y menos conocidos de Alicante: el llamado “nivel cero”. En la escalinata del Ayuntamiento se encuentra el punto de referencia que se utilizó durante décadas para medir la altitud sobre el nivel del mar en España. A partir de este punto se establecieron mapas, infraestructuras y proyectos de ingeniería en todo el país. Un gesto técnico, aparentemente discreto, que conecta Alicante con la historia de la cartografía, la ingeniería y la construcción moderna.

Caminar por esta plaza es hacerlo sobre capas de ciudad: murallas invisibles, edificios reutilizados y un pequeño punto de latón que, sin apenas llamar la atención, marcó durante años la forma de medir un país entero.
Refugios antiaéreos en Alicante durante la Guerra Civil
No toda la arqueología es antigua en términos clásicos. Bajo el Mercado Central y otras zonas del centro se conservan refugios antiaéreos construidos durante la Guerra Civil Española.
Estos espacios subterráneos recuerdan uno de los episodios más duros de la historia reciente de Alicante, ciudad especialmente castigada por los bombardeos. Hoy, algunos refugios pueden visitarse y ofrecen una experiencia sobria y necesaria para comprender el pasado del siglo XX.
· Refugio del Mercado Central
Es el más conocido y simbólico. Construido para proteger a la población civil, está estrechamente ligado al bombardeo del 25 de mayo de 1938, uno de los más mortíferos de la Guerra Civil en una ciudad abierta.
Hoy se conserva como espacio visitable y permite entender cómo se organizaba la vida bajo tierra: bancos corridos, ventilación, señalización interior y normas de convivencia en situaciones límite.
· Refugio de la Plaza Séneca
Este refugio destaca por su buen estado de conservación y por ofrecer una experiencia muy didáctica. Fue diseñado para albergar a cientos de personas y conserva elementos originales que ayudan a imaginar la espera, el silencio y la tensión de aquellos momentos.
Es uno de los refugios que mejor explica la dimensión cotidiana de la guerra en Alicante.
· Refugio de la Plaza Doctor Balmis
Situado en una zona muy transitada hoy en día, este refugio recuerda hasta qué punto la ciudad entera tuvo que adaptarse a la amenaza constante de los bombardeos. Formaba parte de una red amplia y bien planificada de protección civil.
Su localización ayuda a entender cómo los refugios se integraban en la vida urbana diaria.
· Refugio de la Plaza del Músico Óscar Tordera (antigua Plaza del Mercado)
Menos conocido, pero igualmente representativo, este refugio forma parte de la extensa red subterránea que se construyó en Alicante durante la guerra. Muchos de estos espacios permanecen cerrados, pero su existencia documentada revela el alcance del esfuerzo defensivo de la ciudad.
Una ciudad construida sobre sí misma
Alicante no destruye su pasado: lo integra. Íberos, romanos, musulmanes, medievales y contemporáneos han ido construyendo capa sobre capa, adaptando lo existente a nuevas necesidades.

Por eso, caminar por la ciudad con atención cambia la forma de mirarla. Cada plaza, cada desnivel inesperado, cada muro antiguo habla de una ciudad que nunca dejó de reinventarse.
Si te alojas en el centro, todo este recorrido se hace a pie, sin prisas, dejándote sorprender. Y quizás ese sea el mayor lujo: dormir en una ciudad moderna sabiendo que, justo debajo, descansa una historia milenaria.
Alicante se descubre mirando alrededor… y también hacia abajo.
Y este viaje no termina aquí. En el próximo volumen de Imprescindibles en Alicante entraremos bajo techo con Vol. IV – Museos que cuentan Alicante, un recorrido por espacios donde el arte, la historia y las curiosidades ayudan a comprender la ciudad desde nuevas perspectivas, con calma y atención al detalle.
Si este recorrido por la Alicante más antigua te despierta la curiosidad, vivirla desde dentro marca la diferencia. Alojarte en el centro te permite recorrer estas capas de historia a pie, sin horarios y sin prisas, volviendo a un espacio tranquilo y cuidado cuando la ciudad baja el ritmo.

En Manlia, cada estancia está pensada para disfrutar Alicante con libertad, atención al detalle y la confianza de una experiencia bien acompañada. Si estás planificando tu próxima escapada, reservar directamente en nuestra web es la forma más sencilla de empezar a vivirla.